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CÓMO EMPEZÓ TODO

Creados en 1949 por Álvaro Justino Matias, los caramelos pectorales Dr. Bayard están inspirados en una fórmula terapéutica francesa y son, hasta el día de hoy, sinónimo de tradición y calidad, manteniendo la receta original que perpetúa la memoria de generación en generación.

Álvaro Matias, natural de Almeida (distrito de Guarda), nació en 1914, pero, con tan solo 16 años, dejó su tierra natal rumbo a Lisboa para buscar una vida mejor. En la capital, durante aproximadamente una década, pasó por varios trabajos hasta encontrar un empleo estable como aprendiz de repartidor y vendedor en una abacería en Rua da Prata, en la Baixa lisboeta. Pensaba, en ese entonces, emigrar a Brasil y no sabía todavía que este trabajo le abriría la puerta a un encuentro que transformaría su vida.

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Fue en esta abacería que, en 1939, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Álvaro Matias atendió un médico francés exiliado en Portugal, sirviéndose de sus conocimientos rudimentarios de la lengua francesa. A partir de ese día, el Dr. Bayard se convirtió en un cliente asiduo y, con el paso del tiempo, se convertiría en amigo y cercano a Álvaro. En su tiempo libre, el repartidor servía de guía turístico al francés, a su mujer e hija, enseñándoles las maravillas de la ciudad de Lisboa. A cambio, el médico le daba clases de francés.

A lo largo de los cinco años que pasó en Lisboa, sin embargo, la situación económica del Dr. Bayard fue empeorando y Álvaro Matias le echó una mano con los productos esenciales – pan, mantequilla, arroz – que escaseaban debido a la guerra, e incluso con parte de su rendimiento. Cuando terminó el conflicto, el médico francés y su familia volvieron a Francia, pero no sin antes agradecerle a su amigo portugués con el bien más valioso que poseían: la receta de los “caramelos pectorales Dr. Bayard”, guardada dentro de unas latas pequeñas y redondas, con el dibujo de una cara tosiendo.

En 1949, después de recurrir a la ayuda de un fabricante profesional, empezó la fabricación casera de los pectorales, con la ayuda de su mujer y de una hermana. El éxito de los caramelos con la firma y dibujos originales Dr. Bayard fue casi inmediato y la producción superó rápidamente los seis kilos diarios. La demanda de los caramelos para la tos e irritación de la garganta fue creciendo y, con el éxito, se perfeccionó la receta, se ajustaron las cantidades y el negocio fue prosperando.

1914  Nacimiento de Álvaro Justino Matias en Vale da Mula, pueblo del municipio de Almeida, distrito de Guarda.

 

1930 – Con tan solo 16 años, Álvaro Matias deja su tierra natal y parte en dirección a Lisboa, buscando oportunidades que le permitieran tener una vida mejor.

 

1939  Mientras trabajaba como repartidor en una abacería de Rua da Prata, en la Baixa de Lisboa, conoce al Dr. Bayard, médico francés exiliado en Portugal debido a la Segunda Guerra Mundial. El repartidor y el médico se convirtieron en amigos cercanos. Álvaro Matias sirve de guía turístico de la familia Bayard y, a cambio, el médico le da clases de francés. Durante la estancia del Dr. Bayard en Portugal, Álvaro Matias llega incluso a ayudarle con la obtención de bienes esenciales, como pan, mantequilla o arroz.

 

1944 – Al final de la Segunda Guerra Mundial, el Dr. Bayard y su familia vuelven a Francia. Como agradecimiento, le dejan a Álvaro Matias una lata de metal con una receta de unos caramelos medicinales dentro, que habían tenido mucho éxito en su país para curar la tos e irritaciones de garganta.

 

1949 – Álvaro Matias empieza a producir estos caramelos pectorales en casa, con la ayuda de su familia. En los envases, la firma del Dr. Bayard y el dibujo de una persona tosiendo son fieles a los papeles dejados por el médico francés.

 

1969 – Veinte años después de las primeras producciones caseras, Álvaro Matias compra las primeras máquinas industriales y establece la Fábrica de Caramelos Dr. Bayard, en una pequeña calle de Amadora.

 

2007 – Los hijos de Álvaro Matias heredan la posición de sus padres, con José António Matias al mando de la administración de Dr. Bayard, con la colaboración de los hijos y sobrina, manteniendo la tradición familiar, haciendo que el negocio perdure, tal como los caramelos, “de generación en generación”.

 

2016 – Dr. Bayard lanza la tienda online con entregas a nivel mundial.

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En 1969, Álvaro Matias compró la primera máquina industrial y la instaló en la fábrica de caramelos Dr. Bayard, que, hasta el día de hoy, sigue siendo en el mismo lugar. Ubicada en una pequeña calle de Amadora, la fábrica de caramelos Dr. Bayard se mantiene una empresa familiar y la producción de los caramelos pectorales sigue siendo asegurada por el hijo del fundador, José António Matias, y por sus nietos.

La fórmula de los caramelos pectorales Dr. Bayard se mantiene inalterada desde las primeras producciones y la receta entregada por el Dr. Bayard a Álvaro Matias permanece, hasta la fecha, muy bien guardada dentro de la lata de metal que encierra la memoria de un producto con cualidades terapéuticas, conocido y reconocido por su calidad.

El secreto de los caramelos Dr. Bayard reside en la mezcla de los ingredientes y en sus cualidades terapéuticas, y en la afinación de las máquinas, que definen determinadas temperaturas y tiempos de secado.

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Ubicada, hasta el día de hoy, en una pequeña calle de Amadora, la fábrica del Dr. Bayard y la producción de los caramelos pectorales sigue siendo asegurada por el hijo del fundador, José António, y por los nietos André, Daniel y Susana.

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Dr. Bayard, la tradición que se renueva generación tras generación.